La Villa de “Senhora da Hora”, debido a su situación geográfica, fue desde siempre un cruce de caminos. Posee alrededor de unos treinta mil habitantes.
En el sigo XVI fue mandada edificar una capilla, la da “Nossa Señora da Hora”. Sus fiestas patronales son famosas en la región y son muchos los que se acercan en romería.
En el siglo XVIII se construye la Quinta de São Gens. Estupendo edificio del arquitecto Nicolau Nasoni. Actualmente estación agraria del Duero Litoral.
En el sigo XIX fue construida a “Fonte das Sete Bicas” , sobre la que se cuentan infinidad de historia. Sus fuentes son un caudal continuo, hasta en los momento de escasez.
El tren de Porto para a Póvoa de Varzim, y para a Trofa; así como la línea que se utilizó para el transporte de la piedra de la cantera de São Gens para a construcción del puerto de Leixões. Posteriormente era la línea que nos llevaba a la playa de Matosinhos. Dieron un gran empuje demográfico a la zona.
Entonces alcanzó un elevado auge al implantarse en su municipio una fábrica de tejidos “A Fábrica dos Carrinhos”. Dio mucha mano de obra, y la población creció. Siempre estuvo muy bien comunicada, como indiqué antes, lo que facilitaba el acceso a aquellos que se tenían que desplazar.
En el sigo XX se edifica una iglesia en honor a la Virgen.
Abre un centro comercial, Continente, que crea un gran revuelo en la zona, es el primero centro de esa magnitud en el Norte.
La creación del centro comercial Norte Shopping, cerca de Continente, le da un nuevo auge a la Villa. Sus pasillos están decorados con elementos extraídos de la fábrica, como una enorme máquina de vapor, o la ambulancia. Crece la población, se construye un nuevo Barrio, donde estaban las viviendas de los empleados de la fábrica, ya que esta había suspendido su actividad.
Los matorrales existentes entre la iglesia y el centro comercial, O Carriçal, se convierte en un apacible parque de frondosos eucaliptos, robles y pinos, con abundante vegetación: hacen muy agradable la estancia. Cerca están las piscinas municipales y, en su entorno, un bien equipado parque infantil. Así como su campo de fútbol y el centro de deportes Pinto de Azevedo, en homenaje a la persona que con la creación de dicha fábrica le dio esplendor a esta población.
La antigua “creche”, local donde quedaban los hijos de las empeladas mientras ellas trabajaban, se está convirtiendo en un gran centro de estudios. El resto de la fábrica está en estudio su utilización.




































































