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sábado, 30 de marzo de 2013

MATOSINHOS Y LEÇA



Entre Maia y Matosinhos, más concretamente en Pedras Rubras, muy cerca del Aeropuerto Sá Carneiro, es donde nací. Por lo que puedo confirmar, por la proximidad, que esta ciudad es muy digna del lema que la caracteriza, tradición y progreso, y que mira al fiero Atlántico con confianza y descaro...


Está situada en la desembocadura del río Leça y favorecida por la proximidad del mar. Las primeras referencias a Matosinhos se remontan al siglo XI, siendo entonces conocida con el nombre de Matesinus. En 1514, la localidad recibió fuero de D. Manuel I, pero sólo fue reconocida como villa, en el 1853.
En 1984 le fue atribuida la categoría de ciudad.


Originalmente, era una típica aldea de pescadores, y donde se extraía sal. Actualmente, es el principal puerto pesquero del país, beneficiándose de una industria de primera calidad de conservas de pescado, metalmecánica y transformación de madera. Siendo los principales factores de desarrollo económico de la región: el puerto comercial de Leixões, la refinería Petrogal, y la Exponor, donde se realizan grandes eventos internacionales.


El Santuario del Señor Buen Jesús, o del Señor de Matosinhos, es la iglesia parroquial de la ciudad y el principal monumento de ésta. Conserva la imagen del Buen Jesús, que en el siglo XVI fue trasladada desde el desaparecido Monasterio de Bouças. Recordad que os conté que, según la leyenda, todo se debe a la labor de una familia que recogía leña en la playa para uso domestico. Ciertos trozos de madera no ardían lo que les intrigó y los guardan. Con el tiempo surge otro trozo que tampoco arde, entonces su hija que era muda de nacimiento, habló, diciendo, esa madera que no arde es el brazo del cristo de Bouças. Reunidos los demás trozos de madera se ha reconstruido uno de los cristos esculpidos en la cárcel por Nicodemus: que los arrojaba al mar, y uno vino parar a esta costa.

Su actual apariencia barroca se debe a la reconstrucción realizada en 1732 según el proyecto del arquitecto Nicolau Nasoni.
En el interior, destaca el decorado de talla dorada, principalmente la capilla mayor: trabajo atribuido al especialista en talla, Luis Pereira da Costa.


También hay que mencionar el patrimonio de Leça da Palmeira, el barrio más antiguo de Matosinhos. Destacan sus playas, y los edificios que son de gran valor artístico. Y, sobre todo las obras del arquitecto Siza Vieira, a destacar: el Salón de Té, lo vimos cerrado y algo deteriorado, y la Piscina de las Mareas. Pero también el Faro de la Boa-Nova, la Quinta da Conceição y el Fuerte de Nuestra Señora de las Nieves. 


martes, 22 de enero de 2013

AVEIRO Y SU RÍA




Como os he explicado, in sito, es la Capital, por excelencia, de la Ría. Es una de las ciudades más atractivas del litoral portugués. En ella deja sus aguas el río Vouga hasta encontrarse con el mar. 





La Ría se abre en tres canales por la cuidad: el de las Pirámides que se extiende hacia el canal Central, el canal de San Roque, y el canal de los Santos Mártires (o del Paraíso). Por los que hemos navegado a bordo de uno de los “moliceiros”, un barco de extraña forma, con dibujos sugestivos y alegres colores: antes llevaban un gran mástil y vela. En algo se parecen a los barcos de nuestra Albufera, ambos son de fondo plano. 



Solamente no fuimos hasta las dunas de São Jacinto. Pero lo comenté con vosotros durante el trayecto en el barco, pues fue donde hice la mili, allí existía un Base Aérea: inicialmente de la marina, con hidroaviones.





Dicen que Aveiro fue fundada en los tiempos del emperador romano Marco Aurelio.
D. João I (1383-1433) donó la población a su hijo el infante D. Pedro quién ordenó la construcción de sus primeras murallas. Más tarde, D. João II (1481-1495), la cedió a su hermana, la Infanta D. Joana.
En el s. XVI, el desarrollo de la industria de la sal, de la agricultura y de la pesca. Sin embargo, en el Invierno de 1575, fuertes tempestades destruyeron el profundo canal por donde transitaban los grandes navíos que atracaban en Aveiro, destruyendo el comercio marítimo, la pesca y la actividad salinera.





En el s. XIX fue construida la Barra Nova, un ancho canal con cerca de 264 m de anchura y entre 4 y 6 de profundidad, que abrió la Ría al mar recuperando la fuente de la vida y supervivencia de la región.


Estuvimos paseando por el centro, os he invitado a ovos moles. Fuimos al mercado del pescado, quanta variedad y que calidad. 
Os sugerí que os fijaseis en las aceras, todas con piedrecitas de colores, la famosa calzada portuguesa: una mezcla de piedras de calcáreo y basalto. 




Después seguimos andando hasta el Convento de Jesús, hoy Museo de Aveiro, por cierto muy bien equipado y con piezas destacables.





Quiero que recordareis del Convento de Jesús el interior de la iglesia,
el notable trabajo de talla dorada y las paredes forradas con paneles de azulejos se ven seis lienzos representando momentos de la vida de Santa Joana Princesa, hija del Rey Afonso V y hermana de Juan II.



Así como el sepulcro de Santa Joana, pieza de notable ejecución con finísimas incrustaciones de mármoles italianos de diversos colores. Tan sólo en 1711 se depositaron las cenizas de la Infanta, a la que Aveiro dedica una fiesta religiosa el 12 de mayo (festivo municipal), efeméride de su muerte.


Hasta la vista ... Aveiro y su Ría...