martes, 30 de junio de 2026

OLIVENÇA - OLIVENZA

El origen de Olivenza marca su inicio en la reconquista definitiva de Badajoz por el rey Alfonso IX en 1230. Recompensó a los Templarios por los servicios prestados con los enclaves de Burguillos y Alconchel, y estos extendieron su zona de influencia hasta lo que era en ese momento Olivenza, poco más que un conjunto de chozas, huertos y casas surgidas alrededor de un generoso manantial, la actual Fuente de La Corna.  Los Templarios dejaron su legado arquitectónico con la construcción de un Castillo y un Templo a Santa María, y organizando la explotación del término, y poco después paso a manos del Concejo y Obispado de Badajoz.


















El mal momento político del reino castellano y las ofensivas musulmanas permitieron al Rey portugués D. Dinis recuperar e intercambiar varias villas y plazas de una manera muy beneficiosa, entre ellas, nuestra ciudad. La Olivenza portuguesa fue acrecentando con el tiempo sus defensas, tanto en épocas de paz como de guerra, en un esfuerzo por mantener a salvo tan estratégico lugar, y nos dejaron como herencia la torre del homenaje, la más alta de la frontera, multitud de torreones, fragmentos de murallas, de un foso inundable, o de el Puente de Ajuda.










Si la historia de la Olivenza portuguesa se confunde en gran medida con la crónica de sus fortificaciones sucesivas, la historia de la Olivenza española (desde 1801 hasta hoy) resulta a su vez inseparable de la crónica de una reivindicación. Y es que las fronteras del Portugal continental experimentaron una sola variación desde el Tratado de Alcañices a finales del S. XIII: la pérdida de Olivenza en 1801.






















Em Olivença colhi esta rosa para ti, com cor e cheirinho bem portugués.



lunes, 15 de junio de 2026

TEATRO ROMANO E ANFITEATRO DE MÉRIDA

Teatro Romano de Mérida 

 

 Es la joya de todo el legado romano que nos ha llegado hasta nuestros días. Con más de 2.000 años de historia, el Teatro Romano continúa con la misma función con la que se construyó en el año 16 a. C., es decir, servir como escenario para representaciones culturales 



Con la caída del Imperio Romano y la llegada del cristianismo, este edificio se abandonó y fue cubierto por tierra. Así estuvo hasta principios del siglo XX que comenzaron las excavaciones. Como sobresalía la parte alta de las gradas, por su forma, los vecinos emeritenses lo llamaban Las Sietes Sillas.















Las gradas tienen tres alturas donde se situaban las personas, según status social de la época. Con una capacidad para 5.800 espectadores.



Otras partes importantes son la orchestra, las gradas reservadas para la alta sociedad, el frente de escena con las puertas de acceso, el conjunto de columnas y las esculturas que representaban a personajes mitológicos y a dioses.



















El Teatro se completaba con un jardín en la parte posterior, conocido como  Peristilo del que aún se conservan los canalillos para el riego.










Aquí se siguen celebrando todos los veranos el famoso Festival de Teatro Clásico de Mérida

  Su diseño tiene forma de planta latina, con cuatro triángulos equiláteros que apuntan en un círculo
  

Anfiteatro de Mérida

  

El Anfiteatro de Mérida se construyó en el año 8 a.C. y tenía una capacidad para unos 15.000 espectadores.





  Considerado por los romanos el recinto de ocio por excelencia. Aquí se celebraban las luchas entre gladiadores y fieras, la representación de batallas históricas o los combates entre los gladiadores.


 

De forma ovalada, tenía una zona de arena en la parte central. Además, contaba con un foso donde se guardaban tanto los animales que formaban parte del espectáculo, como las armas y otros elementos relacionados con la lucha. Estaba oculto al público por una tarima de madera.


  De las gradas originales, hoy se conservan sólo las inferiores.