domingo, 3 de febrero de 2008

BATALHA DE ALJUBARROTA



La batalla de Aljubarrota descorrió al final de la tarde del 14 de agosto de 1385.



Los habitantes de "Aljubarrota", una pequeña población entre Alcobaça y Batalha, estaban lejos de imaginar lo que les esperaba. Se cerraron en sus casas para rezar y esperar que "O Condestável Nuno Álvarez Pereira", que era o comandante de las tropas portuguesas, consiguiera la victoria.



"O Mestre de Avis, Dom João I", era conocedor de la inferioridad existente entre sus tropas que estaban compuestas por unas dos mil lanzas, ochocientos ballesteros y cuatro mil peones; y las de Castilla, se componían de veinte mil hombres a caballo. Confiaba en la valentía de su comandante, de sus hombres, la ayuda de Dios y con el apoyo de un pequeño grupo de ingleses, estaba casado con Filipa de Lencastre, para alcanzarían el éxito.




La táctica militar que los ingleses habían empleado anteriormente, y que el Condestável se preparaba para poner en acción. Era evidente que tan sólo con la fuerza del arte de guerra y el coraje, lograrían vencer tal desproporción, y dar el fruto deseado. El Mestre de Avis, que fue al campo de batalla en andas por encontrase enfermo, se quedó atrincherado en el centro del CUADRADO, formato con el cual el Condestável formó sus tropas. Observaba como al medio día las tropas castellanas se acercaban al campo de São Jorge. El choque ya era inevitable.



Al atardecer las huestes castellanas iniciaron el ataque. Los portugueses atrincherados resistían poniendo nerviosos al enemigo, que venían dispuestos a dar una buena lección. El "Cuadrado" fue abriendo gradualmente al punto de hacer retroceder al enemigo. Empezó entonces el predominio de la infantería. Nuno vio como una lanza venida del cielo se clavaba en el pecho de su hermano Pedro hiriendo de muerte. La furia portuguesa hacia mella en las tropas castellanas. El Rey de Castilla, al ver que la caballería retrocedía, mandó avanzar laos peones que tropezaban con la caballería y la furia de los portugueses. La batalla entró en una fase de avance de los hombres del Condestável que gritaban " -Já fogem! Já Fogem!" ¡Huyen! ¡Huyen! Los castellanos retrocedían, La bandera de Castilla caía por tierra: el dragón mordía el polvo.
Quedó en la leyenda popular que la panadera de Aljubarrota mató a siete castellanos con la pala del horno.



Para celebrar la victoria, como agradecimiento a la Virgen, el Rey D. João I mandó construir "O Mosteiro de Santa Maria da Vitória da Batalha", muy cerca del sitio donde se libró la batalla.









Es un edificio de una gran belleza arquitectónica. Inicialmente proyectado en estilo gótico, más tarde rematado con el estilo manuelino. Fueron consultados los grandes maestros universales de este arte, pero las obras fueron dirigidas por el gran arquitecto portugués Afonso Domingues. Dieron inicio a las obras en 1387, y fue terminado en 1436. Está orientado a poniente, según la costumbre de la Edad Media.







Causan impacto el pórtico principal, las vidrieras, la nave centra, la capilla de los fundadores, el claustro real, la sala del Capitulo, las capillas imperfectas (inacabadas) y el pórtico de las capillas imperfectas.

Este relato está inspirado en una obra que leí del gran historiador portugués Oliveira Martins.

3 comentarios:

Juani lopes dijo...

es que los portugueses, somos muy cabezotas y aun en adversidad damos todo lo que tenemos.Por eso aunque pequeños, somos matones

pepa dijo...

¿Nuno Alvares no es el que nació en Barcelos?
Creo que me comentaste que Juan I era hijo bastardo de Pedro el justiciero ¿estoy en lo cierto?

Duarte dijo...

Correcto, Nuno Alvares Pereira, nació en Barcelos, luchó en Aljubarrota y falleció en Lisboa, en el Convento do Carmo; que mandó construir para retirarse después de tantas batallas.
Cuanto a João I, efectivamente fue hijo bastardo de Dom Pedro o justiceiro, el de Inés de Castro. Inicialmente reinó el hijo que Dom Pedro tuvo con Doña Constanza, Dom Fernando, que falleció sin dejar herederos. Se iniciaron las desavenencias con Castilla, pues Dom Fernando se había casado con una castellana, Doña Beatriz, su madre también lo era, y los reyes de Castilla querían hacerse con el gobierno de Portugal. Todos estos acontecimientos dieran paso a la batalla de Aljubarrota y unas cuantas más posteriormente.