Al desembarcar me he encontrado con este inesperado recibimiento, que me impresionó.
Es una población preciosa ubicada junto al rio Limia (Lima), que se encuentra rodeada por un valle, en el que abundan bellas mansiones (quintas e palacios), muchas de ellas dedicadas al turismo de habitación.
En 1125 la reina Doña Teresa le concedió la carta foral y D. Pedro I la protegió con murallas, de las cuales aún se conservan torres y puertas de arco ojival.
Desde la plaza de Camões (Largo de Camões) con una fuente muy bella (chafariz), obra de João Lopes o Moço, que data de 1603, capté este bello paisaje.
En su casco medieval, de calles empedradas, me fui encontrando con numerosas casas blasonadas y viviendas populares revestidas de azulejos.
Su puente de 380 metros de longitud es su monumento principal. Está considerado el puente medieval más bello de Portugal.
Torre de São Paulo.
Torre da Caldeia Velha.
Una población plena de encantos, que invita a volver.
Y allí encontré esta rosa que he elegido para ti.




























































































