sábado, 16 de septiembre de 2006


Fugaz e irrepetíble

Empezaba a atardecer cuando tu cuerpo tumbado sobre la arena de la playa recibía, los ya tenues, rayos de sol. Un soplo de viento, imprevisto, penetró por tu vestido dejando percibir la desnudez de tu cuerpo. Tu fugaz mirada, comprometida, se cruzó con la mía, cómplices de lo apacible del momento. Permanecí estático para no romper el embrujo y recrearme con la contemplación de tan bello cuadro.

Santiago do Corgo, veintidós de agosto de dos mil seis

jueves, 14 de septiembre de 2006

QUE MAIS DÁ

Me atrai a água.
Oceano, mar,
que mais dá!
O oceano viu-me nascer,
mas foi junto ao mar
que vi nascer e crescer aos meus filhos.
Atlântico, Mediterrâneo,
Douro, Turia,
que mais dá!
Água em movimento,
areia grossa,
areia fina,
que mais dá!
O resto são adornos:
a sinuosidade das dunas,
o voo caprichoso das gaivotas,
os peixes que saltam,
um barco em busca dum porto de abrigo,
que mais dá!
O nascer dum novo dia,
o céu vermelho dum anoitecer.
Imagens belas desde a praia,
Porto, Valência,
que mais dá!
Ambas estão perto da água,
a ambas idolatro.
Como ás mulheres da minha vida,
a essa mãe tão querida,
à mulher que tanto quero.
A ambas amo.
Que mais dá!
Sim,
que mais dá!

Collado Mediano, seis de dezembro de mil novecentos noventa e dois

lunes, 17 de julio de 2006

REENCUENTRO CON EL ATLÁNTICO

El reencuentro con el Atlántico fue como un choque emocional profundo, el vino con actitud felina a besar mis pies, haciendome sentir esa humedad fría que cala hasta los huesos y el escalofrío que provoca esa sensación. El susurro de las olas parecía querer exclamar -¡has vuelto, no te vayas!
Entretanto las gaviotas, por docenas, revoloteaban a mi alrededor en un baile de bienvenida, componiendo ese cuadro, para mi tan familiar y sumamente maravilloso, de movimientos armoniosos y rítmicos, con vuelos caprichosos de los que deleitan los sentidos.


El sol seguía alto, hacía calor, la suave brisa marina de noroeste atenuaba la fuerza de los rayos del astro rey y una agradable sensación de bienestar invadía todo mi ser. La trilogía océano, arena, gaviotas, hizo que este cuerpo tan diminuto, comparado con la grandiosidad del entorno, creciera, como la marea alta, por las vibraciones percibidas de un pasado ya lejano que lo engrandecen.