sábado, 17 de noviembre de 2012

LAMEGO



Situada a 12 Km. aproximadamente de las orillas del Duero, la ciudad conoció, en el s. XVIII, una época de gran prosperidad cuando aquí se producía un "vino fino" que dio origen al famoso vino de Oporto. Ciudad muy antigua, ya los Visigodos en el s. VII elevaron Lamecum a sede de obispado.


Después, tuvo la misma suerte que otras tantas localidades que más tarde serían portuguesas: fue invadida por los Moros, reconquistada por los Cristianos, volvió a ser dominada por el Islam, hasta que en 1057, Fernando Magno de Castilla, bisabuelo de D. Afonso Henriques, la reconquistó definitivamente.






El castillo es una herencia de los tiempos medievales, en lo alto de la ciudad, la catedral y la pequeña iglesia de Santa María de Almacave.
Con la extinción de las Órdenes Religiosas en 1834, la gran influencia que había ejercido la Iglesia a lo largo de muchos siglos se vio restringida pero, en Lamego, existen numerosos templos que revelan el estilo clásico de la época de su construcción, siglos XVI y XVII. Historias contadas en los azulejos que revisten las paredes, pintura sacra y bellas decoraciones en talla de oro añadidas en la época barroca, captaran nuestra atención.




 Destacable la Iglesia del Convento de Santa Cruz, con vistas a la ciudad. Y no digamos el suntuoso y monumental santuario barroco dedicado a Nuestra Señora de los Remedios que, a una altura de 600 metros, dicen responde a la llamada de los creyentes fervorosos, concediendo una solución para sus males. Unos valientes hemos trepado por sus inacabables escalinatas pero sin resultados aparentes, allá del cansancio.






 En el extremo opuesto y en la misma dirección de la escalinata del Santuario, se yergue un bello palacio del s. XVIII, de un elegante y sobrio Barroco que fue la sede de los obispos de Lamego.
En 1940 este espacio fue restaurado para albergar el riquísimo contenido del Museo de la ciudad, que no pudimos visitar por estar cerrado.








Lo que si hicimos fue degustar en buen manjar que nos han preparado en el Restaurante Detrás da Sé, si, lo recordáis, pues así se llama. Excelente servio el que nos dieran...



viernes, 2 de noviembre de 2012

MATEUS



Es una población del municipio de Vila Real, la capital de la Provincia de Trás-os-Montes.
La primera referencia que os di de esta población se remonta al reinado de Sancho II. 
Estas tierras pertenecían a los Marqueses de Vila Real. En 1641 han pasado a la corona, cuando el Marques y su heredero han sido ejecutados por rebelión contra D. João IV.





El Palacio de Mateus es lo más destacable de la población, gracias a las ilustres iniciativas de D. José Maria de Sousa Botelho Mourão e Vasconcelos, hidalgo de la Casa Real y que fue el más célebre Morgado de la Casa de Mateus. 





Fue mandado construir en la primera mitad del siglo XVIII por António José Botelho Mourão, 3º Morgado de Mateus. Para sustituir la casa familiar ya existente en el local en el inicio del siglo XVII. 
Rodeado por magníficos jardines, de una extensa finca, este Palacio barroco fue idealizado por Nicolau Nasoni: el mismo arquitecto de la Iglesia de los Clérigos de Porto. 
En su decoración interior destacan los techos de madera profusamente labrada, el mobiliario de distintas épocas, pinturas de los siglos XVII y XVIII, objetos en plata, cerámica, y una biblioteca enriquecida por una notable edición de “Os Lusíadas”, de Luís de Camões, mandada editar en París, en los talleres de Didot, en el año 1817. 
Es clasificado como Monumento Nacional en 1911.





El Palacio es propiedad de la Fundación de la Casa de Mateus, la cual ha desarrollado una intensa actividad cultural, en particular en los campos de la música, de la literatura y de los artes plásticos, organizando festivales, cursos, seminarios y exposiciones.  




A partir de 1979 D. Fernando de Sousa Botelho de Albuquerque pasa a ser el Presidente de la Fundación.
Es una de las instituciones culturales más activas de Portugal.





La escultura de João Cutileiro ya se ha integrado a la imagen de la Casa: duerme en el lago desde 1981.


Uno de los vinos más prestigiosos de Portugal lleva el nombre de Mateus... Los "Mateus Rosé"


martes, 16 de octubre de 2012

AMARANTE




 No se sabe a ciencia cierta cuáles son los orígenes de Amarante. Se dice que la fundó un centurión romano de nombre Amarantus. Lo que es seguro es que en el siglo XIII pasó por aquí, llegado desde Jerusalén, un monje con fama de santo, S. Gonçalo. Se convirtió en el patrono de la ciudad.


Visitamos la iglesia y el convento de S. Gonzalo, un conjunto arquitectónico imponente, que visto del otro margen del río impresiona. Allí reposa el patrono de la ciudad y santo casamentero.


Empezó a llover y nos metimos en un Museo que lleva el nombre de uno de los hijos ilustres de la tierra, el pintor Sousa Cardoso: fue amigo de Modigliani y de los Delaunay.
























Corre por el corazón de la ciudad realzando el pintoresco conjunto urbano que se levanta a sus orillas. A lo lejos, se avista la silueta imponente de la Sierra de Marão.







A medio del puente de granito, obra maestra de la ingeniería civil barroca, en donde una serie de balconcillos circulares le invitan a sentarse a contemplar la ciudad y el río que pasa, una pequeña placa toda oxidada, indica río Támega: es un afluente del Duero.










Las isletas de arena, en el medio del río, y las barcas, le llaman gaviotas, y las piraguas, dan una imagen romántica al entorno. 


Sentados en aquellas terrazas a orillas del río, a la sombra de los verdes sauces y alisos, tiene que ser algo muy placentero y más degustando los famosos dulces de Amarante: los 'papos de anjo', las 'brisas' del Támega, o las pastas de S. Gonçalo.


 Pero teníamos que seguir nuestra ruta.
Han quedado las fotografías como recuerdo, para nuestro deleite.

 Todo lo que rodea Amarante es naturaleza, que pudimos comqrobar al subir el Marão.